|
Energía: un enroque largo
Venezuela pierde el gasoducto del sur,
y Brasil se reposiciona
Gerardo Honty
La compañía estatal Petrobrás anunció hace pocos días que se retiraba de los
planes de desarrollo del complejo de gas natural Mariscal Sucre en Venezuela. El
acuerdo para la exploración de gas a grandes profundidades en este campo era el
primer paso del Gasoducto del Sur que proyectaba unir Venezuela, Brasil y
Argentina. La noticia no fue bien recibida por el gobierno de Chávez, desde
donde hace poco más de un mes se había anunciado que los presidentes de
Venezuela y Brasil se reunirían en diciembre a discutir las inversiones en el
campo Mariscal Sucre.
Habiendo tomado esta decisión y en medio de la crisis del gas en Brasil (donde
el gobierno acaba de pedir a los automovilistas que no usen coches a gas, algo
que hasta ahora había estimulado) parece que el gobierno de Lula no pierde de
vista el gas boliviano y avanza en las negociaciones con Morales.
Bolivia-Brasil
Según informa ADN citando fuentes del Ministerio de Hidrocarburos boliviano, las
estatales Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y Petrobrás,
conformarán una empresa binacional mixta para la exploración y explotación de
petróleo en Bolivia. Las cuatro áreas escogidas están ubicadas en los
departamentos de Santa Cruz, Tarija y Chuquisaca. Petrobrás también anunció su
intención de invertir en el campo Itaú (recién adquirido a Total) y en los
campos de gas de San Alberto y San Antonio en Tarija. La firma del acuerdo está
prevista para el próximo 12 de diciembre, durante la visita a Bolivia del
presidente de Brasil Luiz Ignacio “Lula” Da Silva.
Para Bolivia, la participación de Petrobrás en el sector de hidrocarburos es
clave para cumplir con el compromiso de entregarle a Argentina 27,7 millones de
metros cúbicos diarios a partir del año 2011. Bolivia redujo sus volúmenes de
exportación de gas a la Argentina de 4,6 millones de metros cúbicos diarios a
2,3 millones por dificultades técnicas en la producción del combustible. Pero el
acuerdo firmado entre los dos países en octubre de 2006 establecía un envío
promedio de 5,5 millones de metros cúbicos y llegar a 8,8 millones en 2009.
Argentina-Venezuela
Coincidentemente o no, junto con el abandono del Gasoducto del Sur por parte de
Petrobrás, el gobierno argentino retomó los proyectos de importación de Gas
Natural Licuado (GNL) provenientes de Venezuela. Esto lo llevó a impulsar la
reactivación de las comisiones binacionales que estaban encargadas de analizar
la construcción de dos plantas regasificadoras: una entre Enarsa y PDVSA y otra
entre Enarsa y ANCAP donde participan también Repsol, British Gas y Pan American
Energy.
Las autoridades argentinas esperan que a partir del 2011, las plantas de
regasificación les provean de buena parte de la demanda local. Sólo la planta en
sociedad con PDVSA (que enviará el gas licuado desde Mariscal Sucre) tendrá una
capacidad de producción de 22,6 millones de metros cúbicos diarios.
Brasil-Argentina
En su nueva etapa de cooperación bilateral, los gobiernos de Brasil y de la
Argentina han acordado desarrollar conjuntamente varios proyectos energéticos:
la construcción de pequeños reactores nucleares, la explotación del petróleo off-shore,
una central térmica y la construcción de Garabí. Todas estas iniciativas forman
parte de la nueva etapa de profundización de la asociación estratégica,
relanzada días atrás durante el encuentro que sostuvo con Lula da Silva en
Brasilia la presidenta electa, Cristina Fernández de Kirchner.
Según fuentes del Ministerio de Ciencia y Tecnología brasileño citados por DPA,
el proyecto en energía nuclear permitirá a los dos países disputar juntos "un
selecto mercado que tiene como grandes consumidores a Europa y a parte de Asia".
Según el Canciller Celso Amorín, los brasileños "no queremos sólo comprar y
vender, sino tener un producto conjunto. Un reactor de potencia, de pequeño o
mediano porte”. Por otra parte se supo que, tras el descubrimiento de una
colosal reserva de petróleo en subsuelo oceánico brasileño (ver nota en páginas
centrales) la veta de hidrocarburos podría llegar a la costa argentina. Esta
sería la razón por la que el presidente Lula ha insistido en la alianza
Petrobrás-Enarsa, una unión imprescindible para la explotación del petróleo
off-shore argentino.
Petrobrás también va a invertir en una central de ciclo combinado en Ezeiza (Genelba)
convirtiendo agregando 300 MW a una plata de 670 MW que le había comprado a
Perez Companc.
Finalmente el presidente y la presidenta electa avanzaron en los planes para la
construcción de la represa de Garabí, un viejo proyecto sobre el río Uruguay,
ubicado a la altura de la provincia de Corrientes a escasos kilómetros de
Misiones. Ya se anunció que en febrero del año que viene se instalará una
comisión binacional que se pondrá a trabajar en este proyecto. Un dato relevante
con relación a esta obra (aunque fuera del ámbito energético) es que, de acuerdo
al famoso Estatuto del Río Uruguay por el cual se armó todo el lío de Botnia, la
Argentina deberá notificar de sus intenciones al gobierno uruguayo. Veremos si
lo hace y que actitud que se toma en Uruguay, en el contexto del conflicto con
Argentina.
G. Honty es
investigador en temas de energía en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología social)
y CEUTA (Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas). Publicado en
el Suplemento de Energía de La Diaria, Montevideo, el 27 de noviembre de 2007
(reproducido aquí con algunas modificaciones). Se reproduce en
nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos.
|