Las negociaciones de cambio climático avanzaron un poquito

 

A 10 años de Kioto

 

 

Gerardo Honty

 

Pasó la 13ª Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Bali, Indonesia. El resultado puede calificarse como “moderadamente alentador” (al menos se sabe qué se va a discutir y entre quiénes) o como “moderadamente terrible” (seguimos sin saber bien a dónde vamos).

 

El año entrante comienza a correr el “Primer Período de Compromiso” del Protocolo de Kioto. Es decir, van a empezar a medirse las emisiones de los países desarrollados y éstos tendrán que demostrar que están reduciendo la contaminación de acuerdo a los compromisos asumidos. Esta negociación que abarca el período 2008-2012 comenzó hace once años, cuando se firmó el Protocolo de Kioto. Hoy estamos a cinco años de iniciar lo que sería el “Segundo Período de Compromiso” (2013- 2017), por lo cual haber definido qué y quiénes van a discutirlo no es menor.

 

Hasta el propio sábado 15 cuando, un día después de lo previsto, terminó la cumbre de Bali no se sabía si iba a haber algún avance en estas resoluciones. La misma discusión se viene repitiendo hace diez años. Los países desarrollados sostienen que si los países en desarrollo no asumen también compromisos de reducción de emisiones el problema no se va a solucionar. Suele ponerse de ejemplo el caso de China, cuyas emisiones pronto superarán las de Estados Unidos, así como las de India y Brasil. Por su parte, estos países sostienen que el problema no son las emisiones actuales sino las acumuladas históricamente durante decenios y de las cuales se aprovecharon los países centrales para lograr su desarrollo. Basados en este argumento reclaman tener también su derecho al desarrollo, lo cual incluye su cuota correspondiente de contaminación.

 

Ambos bandos tienen parte de razón. El problema es que, mientras los esfuerzos se diluyen endilgándose responsabilidades mutuamente, las emisiones continúan acumulándose en la atmósfera. Hoy ya estamos en 380 ppm (partes por millón de volumen) de CO2 en la atmósfera, 20 ppm más que cuando empezamos esta discusión en 1992 y 100 ppm más que cuando comenzó la era industrial. Un nivel de concentración de CO2 en la atmósfera que, vale la pena recordar, nunca antes en la historia humana (al menos en los últimos 650.000 años) había superado las 300 ppm y que apenas había aumentado 20 ppm durante los 8.000 años previos a la industrialización.

 

Los resultados

 

Lo que se aprobó en esta 13ª conferencia es establecer un Grupo de Trabajo especial que logre acuerdos en los temas principales y lleve sus resultados a la 15ª conferencia a realizarse a fines de 2009. Es decir, se estableció una lista de los asuntos cruciales que hay que dilucidar y acordar, se definió un cronograma de trabajo y una fecha final.
Uno de los resultados clave de Bali (aunque hay divergencias sobre sus beneficios) fue volver a involucrar a Estados Unidos en la discusión, país que había quedado solo en su rechazo al Protocolo de Kioto luego de que Australia lo ratificara al inicio de la reunión. El Plan de Acción de Bali fue apoyado a último momento por Paula Dobriansky, jefa de la delegación estadounidense, luego de que fuera abucheada por sus colegas de los demás países en el plenario del sábado. El asunto es que a esa altura, varias horas después del final, originalmente previsto para el viernes 14, muchos de los temas en los que habría podido avanzarse sin los Estados Unidos ya habían quedado por el camino. Para muchos analistas, considerando que en 2009 habrá un presidente demócrata en la Casa Blanca, hubiera valido más la pena avanzar ahora sin los Estados Unidos, pues este país se hubiera sumado luego a acuerdos con mayores compromisos.

 

Los subdesarrollados de siempre

 

Los países en desarrollo liderados principalmente por Brasil, China, India y Sudáfrica se comprometieron a adoptar medidas de reducción de emisiones en “el contexto del desarrollo sustentable, apoyado por la tecnología y posibilitado por el financiamiento y la capacitación”. Es decir, siempre y cuando se les garantice el crecimiento económico, los recursos financieros y la transferencia tecnológica.

 

La “reducción de emisiones por la deforestación” es otro de los temas urticantes que fue incluido en el Plan de Acción de Bali. La deforestación es la principal fuente de emisiones de CO2 en América Latina (mayor incluso que la derivada de la quema de combustibles) y es muy importante en varios países en desarrollo. Sin embargo, por dificultades metodológicas para su medición y control no fue incluida entre las actividades pasibles de generar compensaciones económicas en el marco del Protocolo de Kioto. Su inclusión en la hoja de ruta de Bali pone nuevamente sobre la mesa este tema y reabre un debate que puede presuponerse que será arduo.

 

Hay que adaptarse

 

Sin embargo, para los países en vías de desarrollo quizá el mayor avance haya sido la creación de una Junta para el Fondo de Adaptación. Los países más pobres serán los que más sufran los efectos del cambio climático, no por maldad de la naturaleza sino porque son los que menos recursos tienen para prevenir o amortiguar los futuros impactos provocados por los cambios en el clima. En atención a eso, la Conferencia ya había establecido la creación del Fondo de Adaptación pero éste no había sido dotado de una estructura de funcionamiento y mínimas normas de aplicación. En Bali se acordó que todo esto deberá estar resuelto en el plazo de un año. Si bien éste es el lado medio lleno del vaso, también hay otro medio vacío: los recursos previstos para este fondo apenas alcanzan los 300 millones de dólares. Para tener algún punto de comparación vale la pena consignar que sólo la ciudad de Venecia tiene un presupuesto de 600 millones de dólares para invertir en adaptación y el Reino Unido tiene un programa por 1.200 millones de la misma moneda para su país.

 

Lo que no te di

 

Una de las expectativas al inicio de la reunión era saber si la conferencia adoptaba la propuesta de la Unión Europea de establecer niveles de reducción de emisiones de entre 25% y 40% para el segundo período de compromiso. Estas metas, más cercanas a las que promueve el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) para evitar los desastres climáticos que se avecinan, son bastante más ambiciosas que el pobre 5% acordado para este primer período de compromiso que comienza el año próximo. Sin embargo, ni éstas ni otras metas lograron ser introducidas en los acuerdos finales de Bali. Estados Unidos, Japón y Canadá fueron los responsables de que estos compromisos no existieran. No obstante, hay un reconocimiento de la necesidad de ajustarse a los parámetros de reducción establecidos en el IPCC en una nota al pie del documento. La referencia habla de la necesidad de que los países desarrollados reduzcan entre 10% y 40% sus emisiones respecto a 1990 para el año 2020 y entre 40% y 95% para el año 2050. Apenas es una referencia en una nota al pie. Pero de su cumplimiento depende el clima global.

 

 

Breve cronología de las negociaciones

1992. Se firma la Convención de Cambio Climático.

1997. Se firma el Protocolo de Kioto. Los países industrializados tienen que reducir un 5% de sus emisiones entre 2008 y 2012.

2007. Cumbre de Bali comentada en este artículo. No se asumen compromisos pos-2012. Se pone fecha tope para llegar a acuerdos en 2009.

2008-2012. Primer período de compromiso: debe cumplirse con reducción de 5%.

2013-2017. Segundo período de compromiso. Aún no hay acuerdos.

 

Uruguay logró un cargo en el Fondo de Adaptación

El Fondo de Adaptación se nutre principalmente de una tasa de 2% que se carga a los proyectos de Mecanismo de Desarrollo Limpio. Con esos recursos (que son hoy 50 millones de dólares pero que se espera alcancen los 300 millones) se apoyará a los países en vías de desarrollo para que puedan adoptar medidas de adaptación al cambio climático. La Junta Directiva de este fondo está conformada con representantes de todas las regiones del planeta. Uruguay ha sido designado junto a Jamaica como los dos representantes por América Latina para gobernar este fondo durante los próximos cuatro años.

 

 

G. Honty es sociólogo y es Coordinador del Programa de Energía de CEUTA, (Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas) e investigador del CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social) en energía y cambio climático. Publicado en el Suplemento de Energía de La Diaria, Montevideo Nº 14, el 28 de diciembre de 2007. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos.


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