Aumentan las emisiones de gases de invernadero pese a todo

 

En el microondas

 

 

Gerardo Honty

 

La crisis financiera internacional y la baja de los precios del petróleo han hecho temer por la continuidad de las políticas de mitigación del cambio climático. Algunos analistas sostienen que la incertidumbre económica generada por la crisis actual del sistema financiero global inducirá a las empresas a postergar inversiones o medidas de reducción de gases de efecto invernadero. Por otra parte la baja de los precios del petróleo en las últimas semanas vuelve a amenazar la competitividad de las fuentes de energía alternativa como la solar, la eólica o los biocombustibles.

 

No obstante las señales provenientes de los gobiernos y las agencias internacionales tienden a reforzar el mensaje para mantener los compromisos y las políticas asumidas ante el cambio climático. El País de Madrid recogía el pasado 16 de octubre expresiones de algunos líderes europeos en este sentido. Por ejemplo las del comisario europeo de Medio Ambiente, Stavros Dimas: "La crisis económica está aquí un día y al siguiente ha desaparecido; la del cambio climático estará siempre y hay que afrontarla", O las del ex primer ministro británico Tony Blair pidiendo que "el medio ambiente no sea una víctima colateral de la crisis financiera". Por su parte el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, afirmaba que la propuesta de la Comisión Europea para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero "no sólo es compatible la lucha contra la crisis financiera y la del cambio climático sino que no reducir las emisiones agravaría la primera".

 

La agencia IPS también recogió este tipo de opinión de parte de Pamela Cox, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, quien no cree que con la crisis financiera internacional vayan a dejar de lado las medidas para paliar el cambio climático: "Soy optimista. La crisis no pondrá en un rincón a la acción contra el cambio climático. El dinero que ya está sobre la mesa será usado para invertir en tecnologías limpias para los países que las necesitan".

 

Poco presupuesto

 

Entretanto, a comienzos de este mes fue presentado el Informe "Carbon Budget 2007" (Presupuesto de Carbono 2007) a cargo del Earth System Science Partnership, una asociación de centros internacionales de investigación sobre clima y biósfera (http://www.essp.org). Cada año esta institución realiza una puesta al día de la situación de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial. Los resultados del informe para este año no son nada alentadores. Los datos de desempeño de la economía mundial con relación al calentamiento global son bastante malos, máxime si se considera un contexto de políticas de reducción de emisiones como el que se supone vivimos en estos tiempos. Será un desastre si estas políticas (tímidas, escasas y elusivas) además se abandonan.

 

Según el reporte, la tasa de aumento de dióxido de carbono (CO2, principal gas de efecto invernadero) en la atmósfera continuó creciendo durante 2007 situándose en un nivel de 2,2 ppm (partes por millón), más que el 1,8 ppm registrado en 2006 y la media de 1,5 ppm registrada en los anteriores 20 años. Es decir, no solo no estamos a nivel global disminuyendo las emisiones sino que estamos aumentando la cantidad anual de gases que lanzamos a la atmósfera. Esto elevó la concentración de gases de efecto invernadero a 383 ppm un 37% por encima de los niveles pre-industriales y el mayor nivel en los últimos 20 millones de años, según el informe.

 

Los mayores emisores

 

Los dos principales contribuyentes al cambio climático son la combustión de fósiles (gas natural, petróleo y carbón) y lo que se conoce como "Cambio en el Uso de la Tierra", básicamente la deforestación (tala de montes y selvas para cultivos o ganadería) La parte de esas emisiones que provinieron del cambio en el uso de la tierra en 2007 fueron calculadas en 1,5 GtC (Gigatoneladas de carbono, mil millones de toneladas de carbono), mientras que las derivadas de la quema de combustibles fósiles se estimaron en 8,5 GtC. Estas últimas, las derivadas de combustibles fósiles, entre los años 2000 y 2007 crecieron un 3,5% al año multiplicando por cuatro las tasas registradas en la década de 1990. La tasa de aumento de emisiones de gases de efecto invernadero en lo que va del siglo es mayor que las de los escenarios de mayores emisiones previstas por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (órgano científico para Naciones Unidas) lo cual significa que estamos transitando por el peor de los escenarios previstos.

 

El reporte realiza también un análisis diferenciado para los países de acuerdo a su grado de industrialización. Los mayores incrementos de las emisiones provienen de los países en desarrollo, principalmente India y China. Este último país, según el informe, superó las emisiones de Estados Unidos en 2006 pasando a ocupar el primer lugar en el ranking de países emisores. No obstante, el documento aclara que desde una perspectiva histórica, los países en desarrollo, con un 80% de la población mundial son responsables por apenas el 20% de las emisiones acumuladas desde 1751. Entre ellos, los países más pobres del planeta, que suman 800 millones de habitantes han contribuido con menos del 1% de las emisiones totales.
La conclusión del informe es que las emisiones antropogénicas (causadas por la humanidad) de CO2 han venido creciendo cuatro veces más rápido desde el año 2000 que en las décadas anteriores alcanzando la marca récord de 10 mil millones de toneladas de carbono en el año 2007.

 

Financiando el desastre

 

Un informe elaborado por el Banco Mundial y presentado a mediados de mes por su vicepresidenta de para América Latina y el Caribe, la ya mencionada Pamela Cox, dice que los países latinoamericanos, a pesar de que sólo emiten el 6% de los gases de efecto invernadero, sufrirán las peores consecuencias del cambio climático. Cerca de 77 millones de personas de la región tendrán problemas para acceder al agua en el año 2020, debido entre otras cosas a l deshielo de los glaciares andinos (que podrían desaparecer en una década) de los que dependen numerosas comunidades y ciudades. La falta de agua potable y las mayores temperaturas aumentarán la presencia de enfermedades tropicales como la malaria o el dengue. También habrá un incremento de las catástrofes naturales y el aumento del nivel del mar provocará enormes problemas en ciudades costeras.

 

La representante del banco no se ahorró detalles de los horrores que iremos a sufrir. Los bosques tropicales latinoamericanos podrían disminuir hasta un 80 por ciento Así como los arrecifes de coral en el Caribe y prevé la desaparición de varias especies y daños irreparables a la biodiversidad y la economía agrícola.

 

Lo curioso es que es el propio banco quien está contribuyendo a financiar el desastre. De acuerdo al seguimiento que realiza el Bank Information Center (BIC) de Washington "el financiamiento suministrado por la rama del sector privado del Banco, la Corporación Financiera Internacional (CFI), para proyectos de combustibles fósiles se incrementó un 165 por ciento durante el año fiscal 2008, comparado con un aumento del nueve por ciento para proyectos de energía renovable. Si lo consideramos como un todo, el Grupo del Banco Mundial incrementó sus préstamos relacionados con combustibles fósiles un 60 por ciento durante el mismo período". Según el informe del BIC este año la CFI aprobó un préstamo por $450 millones para una nueva central eléctrica en la India occidental la cual se convertirá en uno de los 50 emprendimientos de mayores emisores de gases de efecto invernadero de todo el mundo. A lo largo de 2008, el financiamiento total del Grupo del Banco para proyectos de combustibles fósiles se estima que ha rondado los $2.300 millones.

 

 

G. Honty es sociólogo e investigador en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social) en temas de energía y cambio climático. Publicado en el Suple Energía de La Diaria, 31/10/08. Montevideo. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos.


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