Negociaciones en Cambio Climático

 

Comienza Bangkok

 

Gerardo Honty

 

 

 

Por tercera vez en lo que va del año, 2.400 delegados de 180 países se reunieron en Bonn entre el 10 y el 14 de agosto en el marco de la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático para avanzar en los acuerdos que le den continuidad al Protocolo de Kioto. "Se han hecho algunos progresos", comentó Yvo de Boer, secretario ejecutivo de la Convención de la ONU sobre Cambio Climático, pero "si seguimos a este ritmo, no lo vamos a conseguir. Hay que dar un impulso a las negociaciones”. El próximo 28 de setiembre comienza en Bangkok la penúltima reunión previa a Copenhague.

Solo quedan 3 semanas de debates para concluir la tarea de dos grupos de trabajo que vienen reuniéndose periódicamente desde hace dos años. Uno de los grupos (el llamado “de Cooperación de Largo Plazo” tiene sobre la mes un documento de 200 páginas que contiene más de 2000 corchetes: los corchetes reflejan textos en la negociación sobre los que aún no hay acuerdo. El otro grupo (sobre nuevos compromisos de los países desarrollados) tiene varias propuestas de textos alternativos de nuevos protocolos para sustituir o complementar el Protocolo de Kioto.
Las tres semanas de reuniones que restan antes de llegar a la cumbre definitiva de Copenhague en diciembre de este año están distribuidas dos rondas de negociaciones, una en Bangkok, del 28 de septiembre al 9 de octubre y otra en Barcelona del 2 al 6 de noviembre.

Uno de los temas que divide las aguas de las negociaciones es la falta de cumplimiento de los países industrializados con los compromisos asumidos en la Convención acerca de la transferencia de recursos y tecnologías para el desarrollo sustentable de los países en vías de desarrollo. "Necesitamos una indicación clara sobre los medios financieros y tecnológicos que los países industrializados están dispuestos a movilizar para ayudar a los países a verdear su crecimiento económico y adaptarse a los impactos del cambio climático", dijo de Boer.

Varios son los temas sobre los que no hay acuerdo y que han estancado las negociaciones. La mayoría de ellos son de antigua data y tienen que ver con quiénes deben asumir las responsabilidades y poner los recursos para solucionar el problema. El objetivo de la Convención de evitar el cambio climático, pero haciéndolo con equidad y sin comprometer el desarrollo económico parece haber resultado una ecuación de imposible resolución. Lo que sigue intenta ser un resumen agrupado de los principales temas en debate.

Cuánto reducir

Mientras el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), órgano científico de Naciones Unidas, ha exhortado a los países industrializados a reducir entre un 25% y un 40% sus emisiones para el año 2020, los anuncios realizados en esta última reunión de Bonn han sido mucho menores. Salvo la Unión Europea que ha comprometido un 30% de reducción de sus emisiones, el resto de los países ha hecho ofertas insuficientes como Japón 8%, Australia 4 %, Estados Unidos 0% o Canadá que anunció un aumento (en lugar de reducción) de sus emisiones de un 2%.

Mucho se debate por otro lado, acerca de los compromisos de reducción que deben asumir las economías mayores de los países emergentes. Los países en desarrollo agrupados en el G77+China (grupo que a pesar de su nombre contiene a más de 130 países) no están dispuestos a admitir ningún tipo de distinción entre ellos que implique compromisos diferenciales entre sus miembros. No obstante ello, hay mucha presión en las negociaciones para que esto ocurra y también datos contundentes respecto del aumento de emisiones de alguno de estos países. De hecho hoy las emisiones de los países en desarrollo en su conjunto son mayores que las de los países desarrollados y entre los 5 primeros emisores están China, India y Brasil. Estos países se defienden diciendo que el problema del cambio climático no es ocasionado por las emisiones actuales sino por la acumulación de las emisiones históricas. Los países industrializados responden que de nada servirán sus reducciones si los países en desarrollo siguen aumentando las emisiones de gases a la atmósfera.

El papel del mercado de carbono

El Protocolo de Kioto instauró los llamados Mecanismos de Flexibilización. Estas son opciones de comercialización de certificados de reducción de emisiones que permiten a los países con compromisos en el marco del Protocolo, alcanzar sus metas comprando reducciones realizadas en otros países. El tamaño de este mercado depende de lo ambicioso que sean las nuevas metas, pues a mayor compromiso de reducción de los países ricos mayor será la necesidad de comprar certificados. Pero por otra parte, por la naturaleza volátil de los mercados y los varios problemas de instrumentación que han demostrado hasta ahora, también es mayor la incertidumbre respecto a su eficacia como medio para solucionar el problema del cambio climático. Por lo tanto, metas mayores pueden significar mejores resultados para combatir el cambio climático, pero si estas metas pueden alcanzarse a través de una amplia compra de certificados, entonces los resultados serán más inciertos.

Esto lleva a elaborar estrictas regulaciones y procedimientos para asegurar la eficacia del sistema. Pero por otra parte, un sistema de este tipo resulta  más costoso y entonces pierde sentido como mecanismo de “flexibilización” pues sale más barato hacer los cambios “en casa” para lograr menores emisiones que adquirir certificados caros afuera.

Transferencia de fondos

La Convención manda también que los países industrializados deben transferir recursos y tecnología para que los menos desarrollados puedan adaptarse a las nuevas condiciones climáticas y avanzar en su desarrollo económico con menores emisiones.
Naciones Unidas ya ha aprobado la creación de un Fondo de Adaptación que se nutre prioritariamente de una tasa del 2% que se cobra a los proyectos del Mecanismo de Desarrollo Limpio. Sin embargo este fondo no ha logrado colmar las expectativas de los países en desarrollo. Se espera que pueda llegar a contar con unos 300 millones de dólares, mientras las Naciones Unidas estima en 86 mil millones al año los requerimientos financieros para la adaptación. Entre tanto el documento en discusión hacia Copenhague también prevé la necesidad de entre 28 y 67 mil millones de dólares al año  para que estos países puedan realizar actividades para responder al cambio climático, además de la adaptación. Para ello se está discutiendo la creación de un Mecanismo Financiero que pueda recibir los fondos de los países desarrollados y distribuirlo entre el resto de los países. Con ese fin se establecerán una serie de criterios y procedimientos donde los países más pobres y vulnerables tendrán la prioridad. Obviamente estos fondos deberán ser adicionales a los que ya aportan los países industrializados como Asistencia al Desarrollo y a los que provengan de los mecanismos de mercado como el Mecanismo de Desarrollo Limpio. Sin embargo el problema principal sigue siendo de donde van a salir esos fondos: qué países tiene que aportar, con qué criterio distribuir las proporciones, en qué plazos, etc.

Pocas esperanzas

Para la mayoría de los delegados va a ser imposible alcanzar un acuerdo en Copenhague. Brice Lalonde, delgado de Francia dijo a AFP que "la impresión general es que en Copenhague no tendremos el acuerdo completo y perfecto. Nos orientamos hacia la idea de que quizá tengamos en Copenhague un acuerdo político, evolutivo". Algo similar opinó Elliot Diringer, del centro de investigación Pew Center, quien sostuvo que lo más probable sería "un acuerdo interino que fije el marco base". Esto es, un acuerdo preliminar que tendremos otros dos años de negociaciones para ver si podemos hacer algo en el 2017…  

 

 

G. Honty es investigador en CLAES. Publicado con modificaciones en el Suplemento de Energía de La Diaria, Montevideo, Setiembre 2009


 


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