COP 16: CADA VEZ MÁS LEJOS

 

Nadie asume el costo de solucionar el problema

 

Gerardo Honty *

 

 

El cambio climático está entre nosotros y las soluciones políticas globales se demoran. La ciencia no deja dudas, las opciones tecnológicas existen y los recursos económicos también. ¿Por qué a la Convención le cuesta tanto alcanzar acuerdos?

Luego del fracaso de la cumbre de Copenhague (COP 15) en diciembre del año pasado, pocas expectativas existen respecto a lo que pueda ocurrir en la COP 16 de Cancún, México, que comienza el 29 de noviembre. Los países desarrollados no asumirán nuevos compromisos de reducción de emisiones si los países en desarrollo no asumen los suyos y estos no tomarán ninguna acción si no hay una fuerte transferencia de recursos por parte de los países industrializados.

Los datos actuales y las proyecciones futuras muestran que desde hace más de una década las emisiones de los países en desarrollo son mayores que las de los países desarrollados y que mientras estas decrecen, las de los países en desarrollo (sobre todo en las economías "emergentes") aumentan. Por esta razón los países desarrollados exigen en las negociaciones que estos países también reduzcan
sus emisiones.

Sin embargo, el cambio climático no existe por la ocurrencia de las emisiones actuales sino por aquellas que se han ido acumulando a lo largo del tiempo. Y en este sentido la responsabilidad mayor corresponde a los países industrializados, por lo cual los países en desarrollo argumentan que no les corresponde hacer ningún esfuerzo.

Pero, si se observan las proyecciones para los próximos años, si todo sigue su curso tendencial, los países en desarrollo habrán superado las emisiones de los países desarrollados considerando la acumulación histórica. Es decir, antes del 2030, en la suma de todas las emisiones ocurridas desde la era preindustrial hasta esa fecha, la mayor responsabilidad le cabrá a lo que hoy clasificamos como
países en desarrollo.

Evidentemente detrás de esta batalla argumental se encuentra la razón principal del desacuerdo: ¿quién paga la cuenta de solucionar el problema del clima? Hacer las transformaciones necesarias para evitar el cambio climático tiene un costo que se ha estimado en el 1% del PBI mundial y lo que se discute en la Convención no es tanto cómo se reducen las emisiones sino cómo se reparte este costo entre las
naciones del planeta.

Cada año que pasa sin acuerdo, las soluciones se posponen, los efectos se agravan y el costo de cambiar el rumbo se hace mayor. El proceso de las negociaciones transcurrido en los últimos cinco años evidencia que nadie está dispuesto a ceder un ápice en sus posiciones y parece que nos encontramos ante un callejón sin salida.

LA AGENDA DE CANCUN

Pasando del análisis general a un plano más específico, los temas que se tratarán en la COP 16 de México son varios y las opciones en discusión son muchas. Pero seguramente pueden resumirse en dos grandes asuntos: Mitigación (reducción de emisiones) y Financiamiento (cómo se financia el costo de la mitigación y la adaptación al cambio climático). A continuación se detallan algunos de los puntos
más importantes que están en debate.

Mitigación

En este punto uno de los desacuerdos principales es cuánto tienen que reducir sus emisiones los países desarrollados (Anexo 1 de la Convención). Según el Protocolo de Kioto estos países deben reducir en su conjunto un 5,2% para el 2012 pero, según los datos de la ciencia actual este porcentaje deberá ser de 40% para el año 2020. Sin embargo estos países no estarían dispuestos a ir más allá de un 15% en sus compromisos como quedó expresado en el llamado "Acuerdo de Copenhague" de 2009.

Para los países en desarrollo (llamados "No Anexo 1" por no figurar en ese anexo de la Convención) se está debatiendo un mecanismo llamado Acciones de Mitigación Apropiadas al País (NAMA por el acrónimo en inglés de Nationally Appropriate Mitigation Actions). Estas serían actividades de reducción de emisiones con las que estos países se comprometerían pero que no serían "vinculantes", es decir no conllevarían penalización en caso de incumplimiento. Y esto es una fuente de debate mayor pues para los países industrializados, esto no ofrece garantías.

Mercado de carbono

Dentro del capítulo Mitigación también se incluye todo lo relativo a la regulación de los mercados de carbono. El Protocolo de Kioto instituyó unos mecanismos que permiten a los países industrializados "comprar" la reducción de emisiones que se realiza en terceros países y acreditarlo en su propia cuenta de reducción. Para los países en desarrollo, la participación en este mercado de carbono se da a través del "Mecanismo de Desarrollo Limpio" (MDL).

Este mecanismo ha mostrado en los pocos años que lleva de implementación una larga lista de inconvenientes entre los que se destacan:

1) Desigual distribución regional. El 75 % de los proyectos MDL están concentrados en solo cuatro países: China, India, Brasil y México

2) Altos costos de transacción. El largo y complejo proceso de su registro ante la CMNUCC sumado a la tasa de 2% para el Fondo de Adaptación que deben abonar, hacen poco atractivos los proyectos menores.

3) Dudosa adicionalidad. Una condición que deben cumplir los proyectos MDL es demostrar que la reducción de emisiones que logra es adicional a la que hubiera ocurrido en ausencia del proyecto. Varios análisis internacionales expresan dudas acerca de que esta condición se verifique. Considerando que las reducciones certificadas por el MDL sustituyen reducciones comprometidas por los países industrializados, la falta de cumplimiento de la condición de adicionalidad implica que no se logra efectivamente una reducción a nivel global.

4) Dudosa contribución al Desarrollo Sustentable del país huésped. Esta es otra condición que el Protocolo de Kioto le impone a los proyectos MDL y que en muchos casos no se ha verificado.

En la agenda de la COP 16 hay varias propuestas que van desde modificar las reglas de este mecanismo para hacerlo más efectivo hasta prácticamente suprimirlo.

Reducción de emisiones de la deforestación

La deforestación es una de las principales fuentes de emisiones en los países en desarrollo. Dentro de la región sudamericana en Ecuador y Brasil, por ejemplo, en torno al 80% del total de las emisiones de dióxido de carbono del país provienen de la deforestación. En Bolivia este porcentaje alcanza el 94%. Esto hace que reducir la deforestación y establecer los mecanismos financieros para lograrlo sea una de las cuestiones principales en las negociaciones actuales. Por su importancia dedicamos una nota aparte al análisis de este tema en la entrevista de la página 7.

Financiamiento

Como se decía más arriba, repartir la carga de los costos de la mitigación (reducción de emisiones) y la adaptación al cambio climático es el tema central de discusión en la Convención de Cambio Climático. Por su responsabilidad histórica y por sus mayores capacidades, los países desarrollados están obligados a transferir recursos a los países en desarrollo tanto para ayudarlos a reducir sus emisiones como para financiar su adaptación al cambio climático.

Los impactos esperados debido al cambio futuro (y presente) del clima son muchos y variados en los distintos países. En la región sudamericana en particular, tendrá efectos negativos en la agricultura, se reducirán los glaciares que son la fuente de agua para varias capitales (Lima, Quito, Santiago, La Paz), habrá daños en las infraestructuras y poblaciones costeras, entre otros.

La estimación de los costos de estos impactos es variable pero se calcula en el entorno de los 100 mil millones de dólares anuales. Naciones Unidas en su informe especial sobre desarrollo humano y cambio climático de 2007, estima que para el año 2015 se necesitarán al menos US$ 86.000 millones cada año "cifra que representaría alrededor de 0,2% del PIB de los países desarrollados o alrededor
de una décima parte de lo que actualmente destinan al gasto militar".

Y una cifra similar sería necesaria para que los países en desarrollo conviertan sus sistemas productivos hacia otros con menores niveles de emisiones de gases de efecto invernadero. Es decir que en total se estaría necesitando de un financiamiento del orden de los 200 mil millones de dólares al año que deberían disponer los países industrializados para ser transferidos a los países en desarrollo.

Sin embargo lo ofrecido por hasta ahora por los países desarrollados es un monto global de 30 mil millones de dólares al año hasta el 2012 y 100 mil millones de dólares para el año 2020. Los países en desarrollo han expresado que no habrá ningún tipo de acuerdo si estas cifras no son sustancialmente aumentadas.

Arquitectura legal

Finalmente, un tema no menor es que forma jurídica adoptará el futuro acuerdo. Una posibilidad es que se apruebe un "segundo período de compromiso" del Protocolo de Kioto donde se establezcan los compromisos futuros bajo un formato que le de continuidad a lo aprobado en 1997. Pero esto dejaría afuera a Estados Unidos, que no ha ratificado el Protocolo, y también a los eventuales compromisos de los países en desarrollo que tampoco estaban considerados en ese documento.

Una segunda posibilidad es abandonar la línea del Protocolo de Kioto y firmar un nuevo tratado que incluya a todos los países bajo un mismo régimen aunque con diferentes niveles de derechos y obligaciones. Los países en desarrollo se han mostrado contrarios a este formato porque entienden que los países industrializados deben tener compromisos claramente diferenciados a través de la continuidad del Protocolo de Kioto.

También se maneja la posibilidad de una opción mixta que contenga dos tipos de acuerdo, uno en el marco del Protocolo para los países desarrollados y otro que contemple el resto de los arreglos que sean comunes a todos los países.

Gerardo Honty .

 
* Gerardo Honty es analista en Energía y Cambio Climático de CLAES, Centro Latinoamericano de Ecología Social. Pubicado con modificaciones en La Diaria, 26/11/10

 

 


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