AIE: EL PICO DEL PETRÓLEO YA FUE
La Agencia Internacional de Energía reconoce que 2006 fue el año del pico del petróleo
convencional
Gerardo Honty *
El mundo de la energía se enfrenta a una incertidumbre sin precedentes, dice el último reporte de la Agencia Internacional de Energía (AIE) presentado el pasado 9 de noviembre. Las crisis de los últimos dos años han afectado a los mercados energéticos y las perspectivas a futuro no son alentadoras. Sin embargo la oferta de energía continuará creciendo, las emisiones de gases de efecto invernadero también y los pobres seguirán sin energía.
Para el año 2035, aunque decrezca 5 puntos porcentuales, el petróleo seguirá siendo la mayor fuente de energía primaria (28%). El carbón y el gas natural aumentarán su oferta, aunque mientras el primero tiende a bajar hacia el final del período, el gas natural continúa su crecimiento. Dentro del sector electricidad, la energía nuclear pasará de 6% al 8% en tanto las fuentes renovables pasarán del 7% al 14%.
Casi la totalidad (93%) del aumento de la demanda provendrá de los países en desarrollo, liderados por China cuyo consumo energético crecerá en un 75%. Para el 2035 este país consumirá el 22% de la energía mundial. "Es difícil exagerar la creciente importancia de China en los mercados energéticos globales" dice la AIE. En el año 2000 su consumo era la mitad del de Estados Unidos y para 2009 ya lo había
sobrepasado.
La oferta de crudo seguirá creciendo, dice el informe, aunque reconoce que el pico de producción de petróleo convencional del año 2006 no se volverá a superar. A pesar de que los bajos precios del crudo (fuertemente influidos por los subsidios) desestimulan la inversión en exploración, la agencia cree que la oferta de petróleo aumentará en 15 millones de barriles diarios (mb/d) hacia el 2035. Esto llevará la producción petrolera al nivel de los 99 mb/d y el precio del crudo a 113 dólares el barril de acuerdo a las estimaciones del informe. Todo el aumento de la oferta provendrá de ganancias en el procesamiento y de la explotación de condensados y petróleo no convencional.
Las reservas no convencionales de petróleo se estiman en un volumen mayor que las convencionales. Sin embargo su costo de extracción y procesamiento son también bastante mayores, lo cual aumentará sus precios. Además, las restricciones ambientales son altas lo cual puede contraer las inversiones necesarias para su explotación ya sea por razones de política ambiental o por reflejo de los altos costos de evitar o compensar los impactos de su producción.
Las arenas petrolíferas de Canadá y el crudo ultrapesado de Venezuela están serán los proveedores principales para alimentar el crecimiento de la oferta de los próximos años. El desarrollo futuro de los petróleos no convencionales se enfrenta a una ecuación económica en la que intervienen los costos de producción, los costos ambientales, los subsidios y los precios de las energías alternativas.
Emisiones
Las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas del uso de combustibles fósiles continuarán en aumento de acuerdo al informe, pasando de las 29 Gton CO2 (miles de millones de toneladas de CO2) que se emitieron en 2007 a 35 Gton CO2 en 2035. En la actualidad las emisiones de gases de efecto invernadero provocadas por el uso de energía se reparten en partes iguales entre los países desarrollados y en desarrollo. Sin embargo, todo el aumento esperado hacia el 2035 provendrá exclusivamente de los países en desarrollo. Esta tendencia llevará la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera a más de 650 ppm CO2e elevando la temperatura media del planeta por encima de los 3,5º C en el largo plazo.
Más allá de las necesidades de crecimiento de los países en desarrollo, la AIE estima que un componente clave del alto nivel de utilización de combustibles fósiles son los enormes subsidios que se otorgan a su producción y consumo. En el año 2009 el total de los subsidios destinados a estos efectos fue de 312 mil millones de dólares (una cifra que triplica lo que se necesita para la reconversión de todo el mundo en desarrollo hacia tecnologías de baja emisión de carbono). Y esta no es la mayor cifra de los últimos años. En 2008 los subsidios a los combustibles fósiles totalizaron 558 mil millones de dólares y "solo una pequeña porción de estos subsidios van a los pobres". Según la AIE, la eliminación de estos subsidios por sí sola, reduciría las emisiones en un 5,8% (2 Gton CO2) en el año 2020.
Pobreza
El informe de la AIE estima que hay mil cuatrocientos millones de personas (más del 20% de la población mundial) que no tiene acceso a la energía y
mil setecientos millones (el 40% de la población) depende la biomasa para cocinar. Para el año 2030 estas cifras no sufrirán cambios significativos. En particular para América Latina el informe calcula que existen 31 millones de personas sin electricidad y 85 millones aún utilizan biomasa (leña, residuos vegetales o estiércol seco) como combustible para cocción.
La Agencia recuerda que el uso de biomasa para cocinar en la forma en que lo hacen estos sectores pobres tiene severas consecuencias para su salud y para el ambiente. La Organización Mundial de la Salud –cita el informe- estima que un millón y medio de personas muere prematuramente cada año por esta causa.
La AIE calcula que, para solucionar este problema en el 2030, se necesita una inversión global de 33.000 millones de dólares anuales para llevar la electricidad a las poblaciones que aún carecen de ella y 2.600 millones anuales para hacer llegar mejores opciones de cocción. Toda esta inversión representa menos del 3% de todos los fondos que se proyectan destinar al sector energía mundial en ese período. En particular para en América Latina sería necesaria una inversión de 7.000 millones de dólares de aquí al 2030 para alcanzar el 100% de cobertura eléctrica y 2.000 millones para que las modernas fuentes de cocción alcancen a todos los habitantes.
Mientras hacen falta estas inversiones para llevar energía a los sectores más empobrecidos los fondos públicos se destinan a subsidios a los combustibles fósiles que superaron los 500.000 dólares en 2008 como se mencionó anteriormente. El reporte de la AIE recomienda revisar la política de subsidios para que, sin afectar a los más pobres, pueda destinarse parte de esos fondos a cubrir el déficit de los sectores sin acceso a la energía. Lograr el acceso de todas estas personas a los modernos servicios de energía solo costaría el 3% de toda la inversión prevista en el sector y el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero sería de apenas 0,8%.
* Gerardo Honty es analista en Energía y Cambio Climático de CLAES, Centro Latinoamericano de Ecología Social. Pubicado el 26/11/10
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